lunes, 22 de septiembre de 2008

Mentiras Diplomaticas.

Por motivo de algunas formalidades tengo la obligacion de pedir un nuevo pasaporte, tengo dos opciones: ir a la oficina del centro de la ciudad (que en mi percepción es mas agitada, demorada, llena de personas y en consecuencia algo dificil para mi gusto) ó ir a la oficina del norte que me resulta mas familiar, llevadera y amigable porque siempre he hecho este tipo de diligencias ahí(aunque nunca sin mi mami). Decido ir a la oficina norte.

Antes de entrar al edificio me abordan varios sujetos, todos ofreciéndome sus servicios para ayudarme a tramitar el documento que tanto necesito pero no se para que. Ofrecen montajes fotográficos porque advierten que mi mala presentación personal no debe ser inmortalizada en un documento publico, pregunto el precio del servicio, ellos gentilmente responden, rápidamente me apresuro a buscar unas viejas fotos que me acompañan en la billetera, quizás pudieran servirme y ahorrar la fortuna que están cobrando estos bribones, les enseño mis fotos y concuerdan en afirmar que esas fotos son aptas para el documento, avanzo hacia el edificio con una alegría desbordante al recordar lo intrépido que soy.

Entro al edificio, veo pocas personas esperando un turno, noto sus caras algo aburridas y despistadas, finjo tranquilidad disimulando el hecho que estoy tanto o mas confundido que ellos. En la fila varias personas me hacen preguntas acerca del tramite, respondo con ciertas jerigonzadas que solo logran desorientarlos mas, quedo como alguien diligente y servicial pero poco eficiente, llegado el momento de entrar El guardia que hace la revisión de documentos devuelve la chica delante de mi porque sus fotos no son las adecuadas, Ella pelea un poco y añade que se las tomaron afuera del edificio (recuerdo lo sagaz que he sido y como he sorteado ferozmente esos maleantes), soy el próximo en la fila, me apresuro a mostrar mis documentos y fotos como un trofeo a mi astucia, el vigilante revisa y advierte que me hacen falta algunas fotocopias, me siento humillado, noto como todos los viejitos que tanto me preguntaron y poco obtubieron de mi se sienten aliviados de no tenerme en la fila, me retiro con el rabo entre las piernas y voy en búsqueda de mi honor perdido.


Camino a la calle me aborda la chica que estaba delante de mi, la veo un poco mejor y noto que es una mujer hermosa, me pregunta:

-¿donde te tomaste tus fotos?

-en un local en la entrada -miento descaradamente-.

Me pide que le acompañe y le indique el lugar, mientras caminamos me hace preguntas:

-¿es tu primera vez o ya lo has hecho antes?

- ya lo he hecho varias veces -respondo-, pienso maliciosamente, su pregunta me divierte, y a pesar que tengo tres pasaportes, la verdad es que no lo he hecho la primera vez.

-quizás puedas ayudarme, ¿te parece?, -pregunta ella.

- con muchisimo gusto, -contesté-

- ¿para donde viajas? - pregunta ella en un tono algo mas confianzudo.

- para Grecia. -miento de nuevo. Grecia suena interesante, si le dijera mi itinerario quedaría como un viajante mas, tonto, aburrido y monótono.


Le llevo a un local de fotos cualquiera, ella pide sus fotos, torpemente las pide para la visa, la corrijo y le digo que son fotos para el pasaporte, veo que quizás fue su ingenuidad y no los maleantes que merodean la zona la que le asalto algo de su dinero. Ella entra en la cabina de las fotos y yo me apresuro a sacar mis fotocopias, Ella demora en salir, mi paciencia se agota y yo algo intranquilo me voy a hacer la fila de nuevo. Ya en la fila le veo venir y solo pienso que obre bien al adelantarme y guardarle un puesto, menuda sorpresa al ver que habla con el guardia y sigue de largo. estoy de nuevo solo en la fila.


luego de pasar el filtro del robotizado guardia paso a la cabina de información donde nuevamente una señora algo aburrida de la rutina y de la vida, revisa mis pertenencias, me da un turno, una consignación bancaria y una hoja para llenar. Se detiene y me dice que mis fotos están muy viejas y arrugadas, siento vergüenza, le digo que no tengo mas. Ella dice: -no se si te sirvan. -¿que puedo hacer?, le respondo en un tono descaradamente coqueto, ella en un tono bajo me responde: -si te devuelven no es mi culpa. Tiene razon, si me devuelven es culpa de ese arrebato de avaricia que no me dejo pagar por unas fotos nuevas en un local donde nunca me las tomé pero cínicamente he hablado de lo lindas que quedan.


Sigo en fila para hacer la transacción de pago, una mujer me pregunta que no sabe cuanto dinero debe escribir, reviso mi consignacion, noto que solo hay que poner el nombre y el documento de identidad pero respetuosamente le contesto. Le pido prestado el bolígrafo para que pueda llenar la mía, ella gentilmente lo hace, no sin antes preguntar: ¿para donde viajas?, ya me había percatado que esa es la manera como se empieza una conversacion, todas las personas allí quieren, deben o desean viajar, respondí con la verdad y resulto ser una respuesta aburrida y poco interesante como ya lo había advertido. Ella me hablo de lo difícil que esta la situación de empleo estos días y de las pocas o casi nulas oportunidades que encuentra por estas tierras. Solo atine a seguirle la idea y escuchar atentamente su vida como psicóloga, sus metas y anhelos en nuevos horizontes. Mientras la conversacion avanzaba note que en la sillas donde íbamos a esperar nuestro turno, un caballero le guardaba con recelo y prevencion un asiento. seguí de largo y busque otro lugar para esperar.


Al cabo de un rato, me llaman a una ventanilla donde presento mis fotos y documentos, como una constante en mi vida me dicen que los documentos de mi anterior pasaporte y los que presento no concuerdan, debido a un error en mi documento de identidad, finalmente luego de un arduo interrogatorio para la base de datos, solo me queda esperar que me den mi pasaporte nuevo, aquel que me permita viajar tranquilo por los próximos diez años y no cinco o menos como los anteriores. Tomo asiento y nuevamente me veo envuelto en una conversacion con dos agradables personas que me invitan a opinar y a contarles algo de mi vida. Ella resulta la hija de aquel buen hombre y ambos reconocen mi visa para los estados unidos, aunque incautos pasan por alto que esta por caducar, soy el centro de atencion, comienzan con una serie de preguntas acerca del proceso de solicitud y de historias acerca de mis experiencias y vivencias en USA. Yo que agradezco gentilmente a las personas que se detienen en la vida a escuchar mis historias, les contesto, no con mucha propiedad mas con una infame retahíla de bellas palabras que solo encubren el engaño que estoy fraguando en ellos. Nunca he aplicado para una visa norteamericana (mi mami siempre me ha hecho todos esos tramites), Nunca he estado en un work experience pero les hable de lo genial que resulto el del verano pasado en Montana(mientras el verano pasado estaba disfrutando del techo de mi alcoba acostado en mi cama). Mentí desvergonzadamente, pero soy feliz al saber que les hable de cosas muy bellas y ellos fueron mas felices escuchando e imaginando, que yo mintiendo. Ahora tengo el correo de esta hermosa chica a la que nunca escribiré hasta el día que ella decida hacerlo primero.


De repente sale un hombre leyendo nombres en voz alta, parecia una premiacion a nuestro esfuerzo y dedicacion al conseguir tan anhelada joya, leyó 50 nombres, nunca oí el mio, aunque siempre escuche el nombre de un primo o familiar perdido que ojala hubiera tenido la dicha de conocer ese día: David Rodriguez, al que llamaron insistentemente, pero nunca apareció, quise preguntar el nombre completo de mi sospechoso familiar y resulto ser una versión distorsionada de mi persona ó quizas la version mejorada, Mi pasaporte había quedado mal!, pidieron disculpas y me hicieron seguir a otro cuarto. Justo cuando creí que mi odisea había terminado estoy de nuevo empezando porque los errores de mi nombre y fecha de nacimiento simplemente me habían convertido en un triste mensajero que hacia diligencias para un tal David Rodriguez que ruinmente no me dara ni las gracias, afortunadamente no estoy solo, otra persona sufre de los mismos infortunios que yo, estamos juntos en esto, Ella espera ansiosa su pasaporte porque tiene varios errores al igual que el mio, brilla la esperanza, encontré una compañera de guerra, Alguien con quien pelear y calumniar acerca de los tiranos que nos han arruinado el día, somos complices de una conspiracion, pero previsiblemente ella empieza a hablarme solo de proyectos y viajes, Me pregunta mi nombre y edad, Soy David Rodriguez tengo 28 años -respondi, Encuentro gracioso ser otra persona y tener un documento que lo pruebe, ella se presenta es Liliana y tiene 27, le hablo con la sabiduria de un hombre de 28, sigo mi actuacion, finalmente me entregan mi pasaporte corregido y soy de nuevo un mentiroso.


Salgo del edificio solo, busco mi carro, me siento, reviso mi documento y pienso: No voy a grecia, ni a ningún sitio que suene interesante, no tengo 28, no se donde estuve el verano pasado ni donde estaré el siguiente, no se si soy David o Daniel, nunca vi las lindas fotos de aquel formidable negocio de fotografía, no se como se hace un tramite para USA, China o Taiwan. Pero al parecer en ese lugar nadie sabe nada de nada, no saben para donde van ni como llegar ahi, pero todos salen felices, y ahora yo tambien, aunque no sepa quien soy.


Daniel Rodriguez