Una llamada irrumpe el silencio del amanecer.
¿Aló?
-Amor, hablas con tu abuelita.
-Hola Abuelita, que alegría escucharte, ¿Cómo va todo?
-Gracias a Dios, todo súper. Y ¿Tu? ¿Cómo estás?
-Bien Abuelita, no me quejo, aunque casi no me queda tiempo para dormir.
-Mi Sergito, estoy muy preocupada.
-Cuéntame, ¿Paso algo?
-Se que andas muy solo, y siempre que me escribes dices que tienes pereza. La soledad no es buena.
-Ya, y ¿Por qué estas preocupada?
-Porque tú te empeñas en estar solo. Haz algo. ¿Por qué no invitas a Carolina?, yo se que a ella le encantaría estar contigo, se nota que te quiere muchísimo.
-Abuelita, Carolina y yo terminamos hace más de un año.
-Ay amor no seas remilgoso, anda y pídele perdón. Nadie te quiere como Ella.
-No sabes lo que dices.
-Llámala, de seguro le encantara que la invites unos días a que te visite y te consienta, nadie te quiere como ella.
-Abuelita, No te había dicho, pero ella tiene novio.
-Claro que lo tiene. Tu, mi vida.
-No soy yo. Es Otro.
-Ay mi Sergito tu siempre con tus ocurrencias. Ella sería incapaz.
-No sabes lo que dices.
-Ella es la mujer indicada para ti, lo sé. Dios lo ha querido así.
-Abuelita por favor entiende, Carolina esta con otra persona hace un tiempo y no ha de volver.
-Mi amor ¿Ves lo que te digo?; la soledad te está haciendo daño. Ya andas alucinando cosas. Como se te ocurre decir que ella tiene otro novio. Me preocupas. Ella sería incapaz.
-Comprendo. Esto puede ser difícil, pues no te lo había querido comentar antes.
-Dime.
-Carolina está embarazada.
-¡Ay amor! ¡Qué Alegría! Que bendición tan maravillosa. Sabía que ustedes eran el uno para el otro. Ella es un amor. ¿Cuándo regresas?
-Abuelita por Dios, ese hijo no es mío.
-No te pongas así, Ya sabes lo que bien te he dicho de ser un hombre responsable. Tienes que responder por tu hijito, mi amor. ¿De quién mas va a ser si no tuyo? Con eso no se juega. A Dios no le gustan esas cosas.
-Abuelita el padre del niño es el futuro esposo de carolina.
-Ves, me encanta cuando te pones noble. Ya no eres su novio, ahora eres su marido. El que Dios ha elegido para acompañarla y cuidarle. Qué lindo mi Sergito, me has dado la alegría más grande en mucho tiempo. Serás un gran esposo con la esposa más linda. Dile a la mamita de carolina que me muero de ganas por conversar con ella. Tenemos mucho de qué hablar. Ella es genial.
-¿De qué hablas?
-Amor, ya vengo debo contarle esto a la señora Melania, ¿la recuerdas? Ella te conoce desde que eras un bebe y estará orgullosísima de ti. Será un niño precioso. Seré bisabuela. Te amo mi Sergito.
-Lucila, Por favor escúchame atentamente: Carolina y yo terminamos hace mucho tiempo, Ella está mucho mejor así y creo, yo también.
- ¿Por qué dices cosas tan horribles? Me duele escucharte así, Como dices que una madre puede estar bien sin el padre de sus hijos. Eso no es vida. ¿Cómo puedes ser tan cruel y desalmado? Estoy preocupadísima por ti. Has cambiado, ya no eres noble como antes y me da tristeza perderte. Solo hablas de mujeres cualquieras que ves por la calle y te olvidas de la que tanto te quiere y es ahora la madre de tus hijos. Yo no puedo imaginarte más así. Debes regresar, te siento distante, perdido, confundido. Voy a Hablar con la madre de Carolina, debemos recuperarte, por allá te puede parecer normal el libertinaje que vives pero eso no está bien.
- Abuelita, tú no me escuchas con atención.
-Si lo hago, pero quisiera no hacerlo, me lastimas Sergio Daniel.
-Entiendo. Abuelita, está bien. Tienes toda la razón. Hablare con Carolina y le pediré perdón, responderé por mi hijo y quizás, no te lo garantizo, le de mi apellido. Depende de ella.
- Así me gusta mi nietecito favorito, que seas todo un hombrecito: ¡hecho y derecho! Ya sabía que te hacían falta mis consejos. Has vuelto al camino correcto. Llámame pronto y me cuentas.
-Así será abuelita.
- Te quiero mucho mi Sergito.
-Y yo a ti. Te adoro Lucy.
-Besos mi amor.
-chau chau.
El hombre mitómano cuelga el teléfono. No debo mentir mas, ya debería saberlo, piensa. Las mentiras se le salen de control. Ahora debe decir otra más grande que lo saque del embrollo. Él lo sabe. Haría lo que fuera por su abuelita que tanto ama y que lo ama ciegamente.
Daniel Rodríguez.