viernes, 31 de octubre de 2008

Amigos Hasta La Muerte

Esperando en una tienda sobre Collins St, conozco a la mujer que es sin duda alguna la más hermosa Diosa que he visto y consecuentemente la única que me ha dirigido una palabra, tiene cabello castaño, un rostro perfecto, facciones refinadas, una piel de porcelana, ojos impactantes, cuerpo innombrable y una dulzura al hablar con una coquetería que me deja frio, su sola presencia me reduce a poco o nada que resulta lo mismo frente a ella, trato de superar el trance hipnótico que me infringe su delicioso ingles, no puedo dejar de mirar su sonrisa picara y bandida que sale en sus frases, no atino a decir una silaba, probablemente si trato de hacer algo quedare como un tonto y lo que es peor notara que realmente lo soy, sigo la conversación sin involucrarme mucho, algunas miradas se me escapan, trato de mirar su cuerpo, ella se aleja un momento como si quisiera darme gusto y hacerme feliz, desfila, camina, me siento privilegiado de poderle ver así, Nicole es una fantasía imposible de superar, regresa, me sigue hablando, a estas alturas debe pensar que soy cuasi-mudo ó sordo pues no he dicho más de dos palabras no quisiera arruinar este momento mágico con mi inglés, mi mal inglés, mi inglés de vereda, chapucero y pendenciero, cuando me habla siento alguna leve coquetería, quizás este al borde de la locura, alucinando y delirando, confundiendo su bondad con insinuaciones corpo-calenturientas pero solo pienso que a su lado seria un kamikaze enamorado y podría saltar por un abismo si Ella me lo pidiese, no creo poderme negar a alguna de sus peticiones, me recuerda su nombre, y balbuceando pronuncio el mío, Nicole nota mis nervios, sonríe, me acaricia, debo parecer bastante despistado si ella me trata con esa ternura casi maternal, pero sé que es solo su delicada y hermosa forma se ser.

De repente llega alguien a quien ella se apresura a saludar con el más apasionado de los cariños, ella lo introduce, aunque debería ser yo quien haga esas labores en ella, dice que es Mauricio, su novio colombiano, resulta un tipo algo fanfarrón y engreído pero en ultimas un buen tipo, siento envidia, este patán es dueño de mi Nicole, empezamos a hablar los tres juntos, ella comenta que vio mi tarjeta y le pareció que era colombiano al igual que Mao como ella lo llama, Nicole no deja de mirarme con ternura, lo hace todo el tiempo, siento admiración por Mao que es un tipo con suerte, El lo sabe, si Nicole fuese colombiana seguro seria Reina, Modelo, presentadora, o quizás una prepago de las más costosas, a Dios gracias no es colombiana. Conversamos por varias horas, Mao, habla un ingles peor que el mío, pero le ha bastado para tenerla a ella sentada a su lado, hablamos de algunas cosas de nuestro pais y a ratos en español, Nicole solamente nos escucha y sonríe algunas veces, le amo cada vez más, aunque ella ame desmedidamente a Mauricio andando por la vida buscándole compatriotas. Nos despedimos, tengo un nuevo amigo, no es de mi total agrado pero por ver a Nicole, seré amigo de Mao hasta la muerte.

Daniel Rodríguez