martes, 30 de diciembre de 2008

Adiós a Un Buen Amigo

Todo hombre que se enaltezca de serlo sabrá que existen algunas batallas y guerras que se dan en el silencio absoluto de la secreta vanidad. Ver caer a un compañero de batalla, a un aliado, es algo para lo que nadie está preparado, pero es una guerra y muchos han de caer.

La vida no me preparo para decirle adiós a mi buen amigo, no me preparo para vivir sin él, no me preparo para estar sin él, siempre lo quise y a pesar de no ser el mejor en su tipo, lo ame como si lo fuera. El tiempo del adiós ha llegado y no puedo detenerlo, me siento impotente, una sabandija pusilánime que se le escapa todo entre sus manos, no le cuide como debía, le creí invencible e invulnerable, no le di la atención que merecía, y lo peor, nunca lo disfrute tanto como era posible.

Es momento de la despedida final y cada mañana practico frente al espejo, pero aun me niego a aceptar su inminente partida. Quizás sea sencillo de esta manera, pero se va entre mis manos, se va de a pocos, y le veo agonizar. Quisiera poder cambiar el destino pero no puedo, grito al cielo, pero nada va a cambiar, ha decidido marcharse y Dios lo ha querido así. En momentos así pienso que solo alguien tan grande y poderoso es el único que puede arrebatármelo de esta manera, contra mi voluntad.

Recuerdo crecer juntos y ser una pareja inseparable, yo era sinónimo de él y viceversa. No éramos completos el uno sin el otro. La gente hablaba mal de nosotros, sin embargo nos alegraba, redimía nuestra incomprendida existencia.

Tuve algunos amores, todos fueron pasajeros, pero el siempre estuvo a mi lado. Fue mi más fiel compañero y le ame, muchísimo, más que a nadie. Muchas veces nuestra relación no gozo de apoyo en mi hogar, tampoco en el colegio ni mucho menos en la universidad, donde quizás fuimos marginados por nuestra peculiar apariencia. A pesar de todo hubo gente linda que nos quiso y estimaron como nadie más lo pudo hacer, hoy los recuerdo con cariño y de cierta manera siento que una parte de nosotros muere con él.

No sé cómo será mi vida sin su calor, nunca lo pensé. Siempre creí que estaríamos juntos hasta la vejez, de hecho queria ser yo, el primero en partir, no él, pero el destino nos ha jugado una mala pasada y es ahora el quien se marcha para jamás regresar.

Puedo decir que tengo la mediana satisfacción de haber intentando, con él, muchas de las cosas con las que muchos sueñan y pocos se atreven a intentar. Crecí y fui niño con él, jugamos a ser nuestros superhéroes favoritos; fui adolecente con él, y pretendimos ser galanes con las lindas chicas; comencé a ser adulto con él, pero seguíamos siendo niños como superhéroes o galanes. Lagrimas caen por mi rostro cuando escribo estas líneas porque di por segura su presencia hasta el final de los días.

Su partida me sume aun más en la vejez prematura que alego padecer, muchos que han notado mi perdida me alientan diciendo que todo está en mi cabeza, lo que aun es cierto, pero no advierten que lentamente se va, se pierde en el mundo segundo a segundo, agoniza en mi presencia. El doctor dice no poder hacer nada por él, que su pérdida es inminente y debo seguir adelante sin su benevolente compañía. ¿Qué hare sin él a mi lado?, antes había perdido la esperanza, el amor, mis ilusiones, y aprendí que todo ello lo podía recuperar, pero quizás nunca perdí algo de un modo tan inexorable. Es por eso y solo por eso que está perdida es devastadora para mí. Atrás quedaran las ilusiones de vivir juntos un matrimonio; posar para unas lindas fotos familiares; aparecer juntos en las más atrevidas imágenes compartiendo escena con los más recónditos paisajes. No solo se ha marchado con su presencia, se ha llevado mucho de mi vida y esperanzas con él.

Es esta una manera de hacerle justicia, de decirle cuanto lo extrañare, de decirle que en la vida solo hay un compañero como él, cada quien lo tiene y el mío ya no está entre nosotros. Camino por la calle y observo a todos a mi alrededor, se ven tan felices juntos; algunos en la vejez, en el ocaso de sus días, y aun gozando de la plenitud de sus servicios. ¿Habré cometido una falacia, una felonía imperdonable en mi vida para merecer esto? Siempre he querido ser un mártir, creo gozar en exceso del dramatismo de redimir las culpas ajenas y debí haber sido yo quien pagase por cualquier pena impagable, no él, además del glamour que me brindaria morir joven por tan noble causa.

No quisiera tener la mala fe de desearle esta pesadilla a nadie, pero debo aceptar que es tan arrolladora que mis enemigos y detractores deberían padecerla. Tengo momentos de nobleza y pido perdón por las burlas que urdí contra aquellos que no superaron la pérdida de su compañero, alegue que debían ser valientes y seguir su vida, que había mucho más porque luchar, pero ahora padezco su ausencia y debo aceptar que no veo luz después de su partida, muchas cosas parecen desvanecerse sin él a mi lado.

Ahora admiro a todos aquellos que tienen la gallardía de levantarse día a día, afrontando su perdida con altura, haciendo de su vida una experiencia parsimoniosa y valerosa, aun sin aquel que se recuesta en sus hombros. Imploro perdón a todos aquellos que no comprendí y que (ahora) envidio (perdóname Jota, eres un campeón de la vida).

Sugerí algún tiempo atrás (y aun me atengo a esta peligrosa tesis) que aquellos que afrontan un trauma similar nunca alcanzan la felicidad total, abrigando siempre un rencor inexplicable contra la vida y la existencia. Ahora sé que nunca estuve mas en lo cierto, ya he empezado a gestar un odio misterioso e incomprensible contra la naturaleza, que me lo arrebato de entre mis manos sin ningún reparo.

Soy pues un hombre incompleto y está decidido; jamás afrontare mi perdida honorablemente. Seré un calvo sin dignidad, seré un personaje esperpéntico y estremecedor (lo que no difiere de mi actual condición), hare de sus escombros el más impresentable peinado y de sus despojos el mas bello los recuerdos. Solo concluyo diciendo que lidiare a regañadientes mi destino, lo capoteare a mi manera y diré Adiós a mi buen amigo, mi cabello.



Daniel Rodríguez.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Los Dias Que Se Fueron 1ra-Parte.

I.



Queridísimo Fernando:



Papá. Papi, te recuerdo por primera vez alzándome en tus brazos cuando quizás tenía tres años o menos. Aun puedo sentir la chaqueta de cuero que llevabas aquel día; el olor (tu olor) cuando llevabas mi cabeza sobre tu hombro. Estábamos en la finca con mis abuelitos, tal como era antes, ¿recuerdas? No sabía lo que sucedía a mi alrededor era solo un niño, pero sentí tu amor y quizás por eso te recuerdo en ese día.
Hoy cumplí años y me llamaste. Recuerdo muchos cumpleaños y en todos siempre me diste todo lo que quise, muchas veces llore porque no lo hacías y no me dejaste llorar mucho, te quise por no dejarme llorar y me malcriaste, ahora te quiero más debido a eso. Papi ya no soy un niño pequeño, estoy lejos y aun así te preocupas muchísimo, ó quizás no soy tan grande como debería. Papi, ¿recuerdas el viaje a Argentina? llore porque no podía dejar a mama, llore porque no podía ir solo, llore porque no se que haría sin ti preguntándome si necesito algo para que tú me lo compres. Ahora y siempre me haces falta. Papi quizás yo sienta que en el pasado nos distanciamos un poco porque tuve que renunciar al futbol; tu gran pasión, la que ahora Pablinho hace vibrar con gran entusiasmo; pero debes aceptar que siempre fui más delicado y frágil que lo que tu hubieras querido, por eso me querías, me mimaste, no dejaste que pasara trabajos, siempre me hiciste la vida mas fácil y realmente no pude tener una vida más tranquila. Hoy cuando te conté algunas peripecias de mi trabajo el fin de semana, reíste y me dijiste que yo era un vago y haragán que nunca había trabajado, yo reí y celebre tus palabras, pero ahora debo agregar que fui un vago y haragán, pero uno muy feliz! gracias a ti. Papi, no quiero hacer esta carta muy larga pero déjame contarte una pequeña historia, dale, ¿si?, prometo no demorar mucho: ¿recuerdas aquella vez que perdí la cámara de fotos en el aeropuerto?, que linda era la cámara, nuevecita estaba, y me la diste un segundo para que la tuviera, la colgué en mi cuello, creía verme muy interesante con ella puesta en tan prestigiosa posición, quizás no había una mejor imagen que la de un turista en el Aeropuerto con su cámara al cuello lista para disparar la intrépida foto de un instante inmortal, pero debo confesar que mi eterna adicción a los dulces fue más fuerte y deje la cámara abandonada en la silla mientras iba a pedir otro caramelo. cuando fui de regreso ya no estabas y decidí ir a buscarte, nos encontramos a la salida del restaurante y salimos hacia inmigración, pero te percataste de que había perdido la cámara y corrimos de vuelta al local para que aquella linda chica nos la devolviera con una sonrisa comedida, me regañaste y llore; creo que en ese instante comprendí que estaba condenado a defraudarte muchas veces; papi no me enseñaste el trabajo duro, pero me enseñaste como amar a las personas, ahora trabajo para poder amar a las personas como tú me enseñaste a amarlas: malcriándolas.





II.



Querida Esther:



Mamá. Mami, hoy te llame y hable contigo brevemente, me alegró escucharte y saber que estas bien. No pude evitar sentirme mal porque tú me llamaste primero (temprano en la mañana) y no te conteste; preso de la pereza decidí no hacerlo, quise dormir un poco mas y no hacerte gastar dinero; espero algún día entiendas esto como un acto de amor y preocupación impresentable, pero indudablemente tierno.

Sabía que querías decirme feliz cumpleaños. Lo sentí. Soy feliz al saber que siempre piensas en mi --por eso dormí unas horas mas, convencido de la causa--. Me arrullaste de nuevo como lo hacías hace tantos años. ¿Recuerdas?, siempre llevándome a las terapias respiratorias, sentado durmiendo y tú a mi lado, esperándome, arrullándome. ¿Recuerdas aquellos doctores? ¿El Doctor Zarate?, ¿El Doctor Llorente? Y ¿recuerdas al Doctor Alexander? Recuerdo cuando visitábamos aquella hermosa casa sobre la avenida 127, la sala era gigante, con un tapete tan acolchonado que daban ganas de tirarse sobre él y dormir. La biblioteca ocupaba toda una pared y además de libros siempre habían juguetes en sus amplios estantes. Acostumbrábamos a sentarnos en el sofá junto a la ventana, veíamos el jardín precioso con su grama verde limón y un rodadero que siempre quise montar. Pero llegaba la hora triste y me viste llorar pero finalmente aceptando valerosamente mi condena: mi terapia; conectar unos cables y atarme a una bala de oxigeno hasta caer dormido. Cuando me despertabas era hora de partir y salíamos a tomar un bus que muchas veces nos llevo donde papa, otras veces a casa, yo solo sabia estar a tu lado e ir donde tú fueras, durmiendo a tu lado, junto a ti, sobre ti. Quisiera que la vida fuera tan sencilla y hoy pudieras hacer lo mismo, estar a mi lado mientras duermo. El Doctor Alexander siempre receto un suero de administración nasal, al que inexplicablemente le tenía un terror enfermizo, no era fácil aplicarme la dosis, se requería la asistencia de dos o más personas para someterme a tan penoso trámite. Pero fuiste Ingeniosa, y encontraste la manera de someterme plácidamente al suero, ¿recuerdas lo que sucedió? Permíteme recodártelo.

Solíamos ir al centro comercial de Moda en aquella época, estaba recién construido, siempre pasábamos frente a él todas las mañanas cuando iba contigo hacia tu trabajo o con papa hacia su oficina, veíamos propagandas en TV por las noches acerca de este moderno y emblemático edificio. Disfrutamos encontrándonos ahí con papá después de tu trabajo, puesto que quedaba cerca para los dos. Visitábamos el majestuoso Bulevar Niza, y ahí, caminando por alguna de sus amplias pasarelas comerciales vimos una hermosa Tractomula Gigante de juguete, con sus colores amarillo y negro parecía la más fiel replica de aquellos gigantes del asfalto, yo la distinguía a lo lejos, desde que bajamos por la escalera eléctrica. Siempre que fuimos al Bulevar me llevaste a verla, aun recuerdo el local exacto en el que la admirábamos y esperábamos a papa. Por supuesto recuerdo el precio: 5000 pesos. Me enamore por primera vez, y tu lo notaste, viste mi apasionada devoción hacia mi juguete sagrado, como pasaba las horas mirandola sin cansarme de hacerlo. Prometiste comprármela para navidad o cumpleaños si me dejaba aplicar el suero por vía nasal. Acepte resignado y fui obediente, sumiso, pero sobre todo enamorado. Me aplicaste la medicina sin problema hasta terminar el tratamiento, me curaste, y yo no me opuse jamás.

Tiempo después antes de mi cumpleaños fuimos a visitar la juguetería para admirar mi primorosa Tractomula, como ya era costumbre. Pero la vida no me había preparado para tan fatídico incidente. El juguete había sido vendido. Llore y quizás en mi inocencia de niño comprendí que sin importar si pierdo todo aquello de lo que me enamore, siempre te tendré a ti, que me curaste de mi enfermedad con una ilusión pasajera. Por eso quizás te recuerde hoy. Porque me enseñaste a Enamorarme y perder. Para darme cuenta que siempre estarás a mi lado.



Daniel Rodriguez

viernes, 28 de noviembre de 2008

La Breve Historia de Ellos

Ella es hermosa, quizás más de lo que debería. El solamente lo sabe y guarda silencio.

Ella trabaja arduamente en una empresa lejos de su casa, cada mañana se levanta temprano, llega a tiempo. El viaja tan lejos como su dinero y buen gusto se lo permiten, consigue un trabajo, siempre llega tarde.

Ella ahorra mucho dinero, consigue un buen hombre, una buena “adquisición” (como ella misma lo llama). El no ahorra un centavo, gasta todo su dinero (y el de toda su familia), conoce otras mujeres pero aun piensa en Ella.

El se siente miserable de no poderle buscar y decirle cuanto le ama. Ella quizás nunca lo sepa ni necesite saberlo, ya tiene alguien que le diga las mas acarameladas y deliciosas frases en su oído; alguien por quien sentir esa pasión que creyó perdida en El.

Ella lo busca desinteresadamente un día cualquiera. El se niega, porque aun le interesa todo de ella.

El sueña con Ella. Ella sueña con otro.

Ella le amaba, El le amara para siempre.

El cumple una promesa fallida para Ellos, la cumple para sí mismo, se siente un pusilánime caminando incautamente por un parque que juraron recorrer juntos. Ella camina feliz con su nuevo amor por una calle cualquiera de una ciudad innombrable.

Ella se ha entregado a la vida frívola y placida, la vida que siempre criticó y, de la que juro nunca ser parte pero que ahora convenientemente disfruta en compañía de sus incuestionables grandes amigos. El lleva una vida a un ritmo casi geriátrico, con algo de alopecia y una total disfunción eréctil producto de su desinterés en el sexo y otras actividades amatorias.

Ella no extraña al hombre que era dueño de su cama, extraña al amigo que tenia en El, dueño de sus secretos y fantasías. El extraña hablar interminablemente con Ella, hablar hasta caer, consentir hasta morir, acariciar hasta ceder, besar hasta ahogar, jugar hasta llegar, desvelarse hasta jugar.

El se levanta en la mañana recordando las desaforadas noches de pasiones inocentes e indecentes que los consumían, aun parece escuchar los besos y las caricias que tanto la estremecían. Ella se levanta en compañía de otro hombre al que le ha jurado querer levantarse cada día a su lado.

El camina por una ciudad de nombre improbable, ve las mujeres más atractivas que jamás imagino, las admira en silencio mientras las ve pasar. Ella camina y ve su nuevo amor, sonríe y piensa que ellos se merecen el uno al otro.

El aun conoce la ubicación exacta en casa de Ella donde siempre escondió una caja de preservativos para una ocasión especial, Ella desconoce la existencia de dicho kit de supervivencia pero tiene ocasiones especiales.

El piensa en ella muy amenudo aunque ha aceptado que nunca podrá volver a verla. Ella nunca aceptara que piensa en El algunas veces, sería darle una importancia inmerecida a aquel osado engreído que se atrevió rechazarle en alguna ocasión o quizás en más de una guiado por su insaciable orgullo; nadie está preparado para un rechazo y tampoco nadie lo está para una desilusión.

El mira una mujer en su cama, siente que es un cobarde de no poderle amar como merece ó de la misma manera que le amo a Ella. Ella mira su nuevo amor en la cama, entiende que nunca estuvo más segura de entregarse a un hombre.

El desea tenerla a su lado, discutir un poco, agarrarle fuertemente en sus brazos, darle un beso encendido, tocar su cuerpo, erotizar sus sentidos, recorrerle con sus labios de pies a cabeza, consentir cada tesoro de su ser, de su bondad, perturbar las mas intimas partes de su sexualidad, tomarle con pasión y ternura, con fuerza y delicadeza, hacer el amor hasta el cansancio por primera vez o al menos por una última vez. Ella desea vivir este combate amatorio aunque no será Él quien le brinde este placer.

Ella aun tiene recuerdos imborrables e imprescindibles de El: un hijo que maulla y exige comida dia a dia. El no lo olvida, aunque tampoco lo alimenta.

El pregunta la fecha de hoy en un banco lejano de cualquier lugar y recuerda que algún día como este: El fue feliz y que en un día como hoy. ¡Ella es Feliz! Y nada puede ser mejor si la mujer que amara para siempre, la madre de sus hijos; es feliz, su amor le impide quererla un poco menos y desearle algo diferente. ¡Un Feliz Día ó un Día Feliz!.

Daniel Rodriguez.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Regalos.

El cassette que grabe para Julián que incluía todos nuestros grandes éxitos de cuando éramos una banda. Ninguna otra evidencia queda de nuestro pasado musical que fue sin duda un pasado glorioso.

La billetera que me dio Herman cuando se dedicaba a robar productos del éxito y otros almacenes de cadena, aun la llevo conmigo y él no volvió a robar nunca más, al menos no billeteras.

La tarjeta graciosa y esperanzadora que le regale a Catalina Torres cuando estaba convaleciente en un hospital. Ella fue mi primer amor concupiscente, lascivo y libidinoso, no existen tarjetas suficientes para pagarle lo mucho que me enseñó sin corromper mi inocencia.

Las camisetas deportivas que me trajo Pablito, mi hermanito, de su viaje a Argentina, sin duda es un alma bondadosa y caritativa que gasto su dinero en comprar cosas para mí y cada miembro de la familia. Aunque las terminara usando el, poseído por su ferviente y casi religiosa pasión por el futbol.

La manilla que compre para Liliana hace muchos años, la puse en sus brazos y fui feliz, conocí la esperanza, la ilusión, pero las cosas no terminaron bien o realmente nunca empezaron bien, ella se reía de mí y de la manilla. Me entristece que se riese de mi manilla, que se ría de mí que soy un payaso pero no de esa manilla justiciera y hermosa que tanto trabajo me costó pagar.

El lindo Volkswagen Escarabajo modelo 61, regalo de un indiscutible Buen Padre para un cuestionable Buen Hijo.

El video de música que envié a Daissy acompañado de una nota encendida e insinuante que sin explicación alguna me devolvieron con diez mil pesos dentro, debieron sentir bastante pena por mí para haberme dado dinero quizás con la esperanza que mas nunca volviera a escribir tan improcedentes frases.

La pequeña porcelana replica del Santiago-Bernabéu que le di a Ricardo cuando me fui de Pontevedra, significó bastante decirle adiós a mi compañero de saga, decir adiós a las tardes de futbol cuando fuimos Oliver y Tom, Bebeto y Romario. Nunca fui mas amante del futbol que cuando gracias a cada uno de los pases y toques de esta dupla, anote un gol que me hizo feliz.

La linda chaqueta que me dio Pacho, era una prenda hermosa y fina, pero nunca fue más majestuosa y delirante que cuando mi amada Carolina la lucio para mí; Pacho ignora el paradero de su chaqueta y yo ignoro el paradero de mi Carolina.

Los Binoculares que me dio el mono Morales para que espiase las intimidades de mis vecinos a través de mi ventana. Nunca alcance a ver algo, pero sentí mucha pena cuando los perdí.

La chocolatina Toblerone que me regalaron por un aniversario que nunca llegue a cumplir, triste pero consecuentemente nunca saboreé su delicioso chocolate suizo acompañado de miel, almendras y nueces.

El llavero, recuerdo de aquel buen amigo que estuvo en las vegas y me trajo un simbólico souvenir en forma de ficha de un conocido casino. Pacho.

Las tarjetas de presentación de diseño irrepetible, fino material, sobrias y elegantes, llenas de cualidades y aptitudes que engrandecían a la recién graduada Ingeniera con unas discretas iguanas por todas partes, el autor no dudo en cobrarme un buen dinero por ellas, yo no vacile en pagarle y la Ingeniera no lo pensó dos veces antes de renunciar a todo lo que yo le di. Nunca las entregue.

El otro llavero, recuerdo de aquel otro buen amigo que también estuvo en las vegas y me trajo otro simbólico souvenir en forma de ficha de otro conocido casino. Carlos Andrés.

La canasta de víveres y golosinas que siempre prometí enviarle a la familia que bien me trató cuando fui a Montería hace un par de años, la vida me permitió visitarlos nuevamente y expresarle mis agradecimientos, aunque sospecho que Doña Fabiola sigue esperando su canasta de víveres y golosinas.

El Llavero oficial de Volkswagen que tanto me prometió Cristian y nunca recibí.

El mouse para mi portátil que me regalo Alejandrino con el único propósito que pudiéramos jugar: Unreal, Age of Empires, DotA, Warcraft, aquellos jueguitos que nos dieron tantas alegrías, algunos problemas y pocas glorias.

Los detalles que siempre tuvieron Diana y Paola conmigo: Invitaciones a almorzar entre otros pequeños cariños, me cuidaron como no merecía. Aun me pregunto que era aquello por lo que ellas debían agradecerme, cuando seré yo el que siempre las amara en silencio por lo lindas que fueron conmigo.

Las postales, camisetas, ó quizás El llavero que siempre espere recibir de aquellas viajantes que deambularon por toda Europa y pensaron primero en 63 personas antes que en mí, no tuve regalo. Supongo que no lo merecía pues no agradecí como debía los bellos llaveros que me regalaron desinteresadamente otras personas y la vida me castigo negándome aquel que tanto deseaba egoístamente; De haberlo recibido creo que hubiera renegado acerca de él porque la gente siempre me regala llaveros; La vida es sorprendentemente justa.

La plumilla para tocar guitarra que Jonathan me regalo de cumpleaños, me busco incansablemente todo el día para entregarme este pequeño regalo que agradecí infinitamente y perdí pocas horas después.

La guitarra que le compré a Vladimir, quizas la historia nos condene pero creo que ambos sabemos que no se la page completamente -a él nunca le importo-. Siempre he visto esta guitarra parsimoniosa e impasible, como el regalo que Vladi nunca me pudo dar formalmente pero que de corazon recibí y ahora me acompaña en todas mis intrepidas aventuras.

Todos los regalos que brinde, los que no brinde, los que nunca entregue, los que me devolvieron y los que ya no recuerdo. Todos fueron cortesía de: Mamita Esther, Mi Papi y Mi Abuelita; Ellos me dieron la oportunidad y la libertad de compartir con todas las personas que hoy recuerdo, todo aquello que mi dicha y sobre todo mis bolsillos vacios no me hubieran permitido.

Daniel Rodríguez

viernes, 31 de octubre de 2008

Amigos Hasta La Muerte

Esperando en una tienda sobre Collins St, conozco a la mujer que es sin duda alguna la más hermosa Diosa que he visto y consecuentemente la única que me ha dirigido una palabra, tiene cabello castaño, un rostro perfecto, facciones refinadas, una piel de porcelana, ojos impactantes, cuerpo innombrable y una dulzura al hablar con una coquetería que me deja frio, su sola presencia me reduce a poco o nada que resulta lo mismo frente a ella, trato de superar el trance hipnótico que me infringe su delicioso ingles, no puedo dejar de mirar su sonrisa picara y bandida que sale en sus frases, no atino a decir una silaba, probablemente si trato de hacer algo quedare como un tonto y lo que es peor notara que realmente lo soy, sigo la conversación sin involucrarme mucho, algunas miradas se me escapan, trato de mirar su cuerpo, ella se aleja un momento como si quisiera darme gusto y hacerme feliz, desfila, camina, me siento privilegiado de poderle ver así, Nicole es una fantasía imposible de superar, regresa, me sigue hablando, a estas alturas debe pensar que soy cuasi-mudo ó sordo pues no he dicho más de dos palabras no quisiera arruinar este momento mágico con mi inglés, mi mal inglés, mi inglés de vereda, chapucero y pendenciero, cuando me habla siento alguna leve coquetería, quizás este al borde de la locura, alucinando y delirando, confundiendo su bondad con insinuaciones corpo-calenturientas pero solo pienso que a su lado seria un kamikaze enamorado y podría saltar por un abismo si Ella me lo pidiese, no creo poderme negar a alguna de sus peticiones, me recuerda su nombre, y balbuceando pronuncio el mío, Nicole nota mis nervios, sonríe, me acaricia, debo parecer bastante despistado si ella me trata con esa ternura casi maternal, pero sé que es solo su delicada y hermosa forma se ser.

De repente llega alguien a quien ella se apresura a saludar con el más apasionado de los cariños, ella lo introduce, aunque debería ser yo quien haga esas labores en ella, dice que es Mauricio, su novio colombiano, resulta un tipo algo fanfarrón y engreído pero en ultimas un buen tipo, siento envidia, este patán es dueño de mi Nicole, empezamos a hablar los tres juntos, ella comenta que vio mi tarjeta y le pareció que era colombiano al igual que Mao como ella lo llama, Nicole no deja de mirarme con ternura, lo hace todo el tiempo, siento admiración por Mao que es un tipo con suerte, El lo sabe, si Nicole fuese colombiana seguro seria Reina, Modelo, presentadora, o quizás una prepago de las más costosas, a Dios gracias no es colombiana. Conversamos por varias horas, Mao, habla un ingles peor que el mío, pero le ha bastado para tenerla a ella sentada a su lado, hablamos de algunas cosas de nuestro pais y a ratos en español, Nicole solamente nos escucha y sonríe algunas veces, le amo cada vez más, aunque ella ame desmedidamente a Mauricio andando por la vida buscándole compatriotas. Nos despedimos, tengo un nuevo amigo, no es de mi total agrado pero por ver a Nicole, seré amigo de Mao hasta la muerte.

Daniel Rodríguez

sábado, 18 de octubre de 2008

La Abuela Motorizada

Abro los ojos, la luz que entra por la ventana dice que son mas de las 8 a.m., mi primer pensamiento es la pesadilla en que se ha convertido tener vehículo. Deseo volver al planeta de los sueños de donde nunca debí regresar. Ya es de por si una tortura ir a retirar el carro del parqueadero donde aquel señor amable y gentil me recibe de la manera mas atenta y comedida, pero su entrañable actitud servicial no logra hacerme olvidar que cada hora después de las 8 que deje mi humilde harapo motorizado en sus dominios, El muy infame me cobra cuatro mil pesos mas! dinero que siempre pago sonriendo desmedidamente, sonrisa que solo brinda la hipocresía de ocultar mi pereza e impotencia de levantarme a tiempo.

El reloj marca las 8.50am, prometí levantarme para llevar encargos y víveres a mi abuelita, miro por la ventana, solo advierto unos pocos transeúntes en una de las vías mas transitadas de Bogotá. Así que en un acto de irresponsabilidad y total entrega a los placeres frívolos del pecado, decido Egoistamente volver a la cama con la firme convicción que no puedo bañarme a tan tempranas horas, debo dormir un poco mas y llegado el momento de partir lo haré sin practicar ningún ritual higiénico en mi cuerpo. De vuelta en la cama aparecen nuevamente en mis sueños todas aquellas tentaciones, bellos recuerdos y amantes regresan de una manera deliciosamente complaciente.

Un ruido constante, ensordecedor me despierta, mi billetera grita por la ruina económica a la que nos esta llevando nuestra pereza, una pereza que no es producto del deseo aferrimo de quedarme vegetando, mas si de la fatiga de un ritmo de vida que quizás me este llevando a un envejecimiento prematuro, no soy muy joven tengo 22 pero el ultimo año ha resultado extenuante, no por la sobrecarga de actividades mas si por la ausencia total de las mismas, una carrera académica llevada a su fin con el desarrollo de una Tesis en ingeniería que me ha consumido en un mundo de exceso de tiempo libre y abundancia de maneras para dilapidarlo: una repentina adicción a escribir quizás como único escape para poder decir todas aquellas palabras que suelo producir en grandes cantidades y no calidades!; Una incansable persecución a mecánicos y técnicos automotrices que me han hecho el benefactor de la educación de todos sus hijos, de cada uno de sus amoríos y de todas sus aventuras extra-matrimoniales; Un repentino amor por aquellas actividades deportivas que no exigen mayor esfuerzo, flotar indefinidamente en una piscina, la tranquilidad del Golf; y quizás el mas afable de mis pasatiempos es conducir donde he aprendido a disfrutar de las velocidades y del mundo que pasa alrededor mio.

Manejo a velocidades imprudentes, pero prudentemente veloces para no dejarme alcanzar de todos los que me persiguen, me acosan, me asedian. Viajo a visitar a mi abuelita, la mujer mas amorosa y trabajadora que conozco, a sus 65 años es mas enérgica, activa y dinamica de lo que puedo imaginar, he viajado a visitarle, a consentirle. Llego a su lugar de trabajo, a lo lejos me ve, siento su mirada cariñosa y tranquila, me envuelve, siento que debería quedarme a su lado para siempre, que lo único que quiero en la vida es darle todo lo que ella merece y creo no me alcanzarian mil vidas para conseguirlo, siempre siento cuanto me quiere y me extraña, aun cuando estamos lejos siento su aprecio desmedido por mi, al verle advierto lo puro de sus sentimientos, la sabiduría de sus acciones, la dulzura de sus palabras, me siento pequeño y afortunado de contar con ella en mi vida.

La recojo, sube conmigo y comenzamos a avanzar, siento que a su lado solo debo conducir de la manera mas suave y sutil, me siento subyugado por su amor, encuentro que pierdo mi tiempo andando velozmente cuando puedo ir despacio, casi flotando, hablando con ella. Si debo padecer todas mis miserias para poder vivir este instante en compañía de tan admirable mujer, mi vida tiene sentido, debo ser un hombre exitoso, me siento así cuando me veo a su lado, sirviéndole, soy su chauffeur, disfrutamos del paisaje, me consiente, me aconseja, me quiere. Vamos despacio pero vamos tranquilos como si quisieramos que nunca terminase ese instante de sumo cariño.

Llegamos a su casa, me apresuro a abrirle la puerta, le extiendo mi mano para ayudarle a bajar, me dice: "amor, gracias por traerme, pero mi Sergito debes aprender a manejar , como todo un hombre!", ¿porque lo dices?-respondo, "amor, manejas como una señorita"-me dice ella acarameladamente, me quedo en silencio, congelado, ella continua: "debes andar con brio, velozmente!, aquí la abuelita soy yo!", sonrío y solo se me ocurre darle un beso en su frente y decirle cuanto le quiero.

Salgo de regreso a casa, conduzco como un demente, acelero en todas las curvas, sobrepaso a todos los vehículos, soy de nuevo un conductor peligrosamente veloz e imprudentemente feliz. Pienso que amo a mi abuelita mas que a nadie en el mundo, aunque ella dude de mi virilidad al volante.

Daniel Rodriguez.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Mentiras Diplomaticas.

Por motivo de algunas formalidades tengo la obligacion de pedir un nuevo pasaporte, tengo dos opciones: ir a la oficina del centro de la ciudad (que en mi percepción es mas agitada, demorada, llena de personas y en consecuencia algo dificil para mi gusto) ó ir a la oficina del norte que me resulta mas familiar, llevadera y amigable porque siempre he hecho este tipo de diligencias ahí(aunque nunca sin mi mami). Decido ir a la oficina norte.

Antes de entrar al edificio me abordan varios sujetos, todos ofreciéndome sus servicios para ayudarme a tramitar el documento que tanto necesito pero no se para que. Ofrecen montajes fotográficos porque advierten que mi mala presentación personal no debe ser inmortalizada en un documento publico, pregunto el precio del servicio, ellos gentilmente responden, rápidamente me apresuro a buscar unas viejas fotos que me acompañan en la billetera, quizás pudieran servirme y ahorrar la fortuna que están cobrando estos bribones, les enseño mis fotos y concuerdan en afirmar que esas fotos son aptas para el documento, avanzo hacia el edificio con una alegría desbordante al recordar lo intrépido que soy.

Entro al edificio, veo pocas personas esperando un turno, noto sus caras algo aburridas y despistadas, finjo tranquilidad disimulando el hecho que estoy tanto o mas confundido que ellos. En la fila varias personas me hacen preguntas acerca del tramite, respondo con ciertas jerigonzadas que solo logran desorientarlos mas, quedo como alguien diligente y servicial pero poco eficiente, llegado el momento de entrar El guardia que hace la revisión de documentos devuelve la chica delante de mi porque sus fotos no son las adecuadas, Ella pelea un poco y añade que se las tomaron afuera del edificio (recuerdo lo sagaz que he sido y como he sorteado ferozmente esos maleantes), soy el próximo en la fila, me apresuro a mostrar mis documentos y fotos como un trofeo a mi astucia, el vigilante revisa y advierte que me hacen falta algunas fotocopias, me siento humillado, noto como todos los viejitos que tanto me preguntaron y poco obtubieron de mi se sienten aliviados de no tenerme en la fila, me retiro con el rabo entre las piernas y voy en búsqueda de mi honor perdido.


Camino a la calle me aborda la chica que estaba delante de mi, la veo un poco mejor y noto que es una mujer hermosa, me pregunta:

-¿donde te tomaste tus fotos?

-en un local en la entrada -miento descaradamente-.

Me pide que le acompañe y le indique el lugar, mientras caminamos me hace preguntas:

-¿es tu primera vez o ya lo has hecho antes?

- ya lo he hecho varias veces -respondo-, pienso maliciosamente, su pregunta me divierte, y a pesar que tengo tres pasaportes, la verdad es que no lo he hecho la primera vez.

-quizás puedas ayudarme, ¿te parece?, -pregunta ella.

- con muchisimo gusto, -contesté-

- ¿para donde viajas? - pregunta ella en un tono algo mas confianzudo.

- para Grecia. -miento de nuevo. Grecia suena interesante, si le dijera mi itinerario quedaría como un viajante mas, tonto, aburrido y monótono.


Le llevo a un local de fotos cualquiera, ella pide sus fotos, torpemente las pide para la visa, la corrijo y le digo que son fotos para el pasaporte, veo que quizás fue su ingenuidad y no los maleantes que merodean la zona la que le asalto algo de su dinero. Ella entra en la cabina de las fotos y yo me apresuro a sacar mis fotocopias, Ella demora en salir, mi paciencia se agota y yo algo intranquilo me voy a hacer la fila de nuevo. Ya en la fila le veo venir y solo pienso que obre bien al adelantarme y guardarle un puesto, menuda sorpresa al ver que habla con el guardia y sigue de largo. estoy de nuevo solo en la fila.


luego de pasar el filtro del robotizado guardia paso a la cabina de información donde nuevamente una señora algo aburrida de la rutina y de la vida, revisa mis pertenencias, me da un turno, una consignación bancaria y una hoja para llenar. Se detiene y me dice que mis fotos están muy viejas y arrugadas, siento vergüenza, le digo que no tengo mas. Ella dice: -no se si te sirvan. -¿que puedo hacer?, le respondo en un tono descaradamente coqueto, ella en un tono bajo me responde: -si te devuelven no es mi culpa. Tiene razon, si me devuelven es culpa de ese arrebato de avaricia que no me dejo pagar por unas fotos nuevas en un local donde nunca me las tomé pero cínicamente he hablado de lo lindas que quedan.


Sigo en fila para hacer la transacción de pago, una mujer me pregunta que no sabe cuanto dinero debe escribir, reviso mi consignacion, noto que solo hay que poner el nombre y el documento de identidad pero respetuosamente le contesto. Le pido prestado el bolígrafo para que pueda llenar la mía, ella gentilmente lo hace, no sin antes preguntar: ¿para donde viajas?, ya me había percatado que esa es la manera como se empieza una conversacion, todas las personas allí quieren, deben o desean viajar, respondí con la verdad y resulto ser una respuesta aburrida y poco interesante como ya lo había advertido. Ella me hablo de lo difícil que esta la situación de empleo estos días y de las pocas o casi nulas oportunidades que encuentra por estas tierras. Solo atine a seguirle la idea y escuchar atentamente su vida como psicóloga, sus metas y anhelos en nuevos horizontes. Mientras la conversacion avanzaba note que en la sillas donde íbamos a esperar nuestro turno, un caballero le guardaba con recelo y prevencion un asiento. seguí de largo y busque otro lugar para esperar.


Al cabo de un rato, me llaman a una ventanilla donde presento mis fotos y documentos, como una constante en mi vida me dicen que los documentos de mi anterior pasaporte y los que presento no concuerdan, debido a un error en mi documento de identidad, finalmente luego de un arduo interrogatorio para la base de datos, solo me queda esperar que me den mi pasaporte nuevo, aquel que me permita viajar tranquilo por los próximos diez años y no cinco o menos como los anteriores. Tomo asiento y nuevamente me veo envuelto en una conversacion con dos agradables personas que me invitan a opinar y a contarles algo de mi vida. Ella resulta la hija de aquel buen hombre y ambos reconocen mi visa para los estados unidos, aunque incautos pasan por alto que esta por caducar, soy el centro de atencion, comienzan con una serie de preguntas acerca del proceso de solicitud y de historias acerca de mis experiencias y vivencias en USA. Yo que agradezco gentilmente a las personas que se detienen en la vida a escuchar mis historias, les contesto, no con mucha propiedad mas con una infame retahíla de bellas palabras que solo encubren el engaño que estoy fraguando en ellos. Nunca he aplicado para una visa norteamericana (mi mami siempre me ha hecho todos esos tramites), Nunca he estado en un work experience pero les hable de lo genial que resulto el del verano pasado en Montana(mientras el verano pasado estaba disfrutando del techo de mi alcoba acostado en mi cama). Mentí desvergonzadamente, pero soy feliz al saber que les hable de cosas muy bellas y ellos fueron mas felices escuchando e imaginando, que yo mintiendo. Ahora tengo el correo de esta hermosa chica a la que nunca escribiré hasta el día que ella decida hacerlo primero.


De repente sale un hombre leyendo nombres en voz alta, parecia una premiacion a nuestro esfuerzo y dedicacion al conseguir tan anhelada joya, leyó 50 nombres, nunca oí el mio, aunque siempre escuche el nombre de un primo o familiar perdido que ojala hubiera tenido la dicha de conocer ese día: David Rodriguez, al que llamaron insistentemente, pero nunca apareció, quise preguntar el nombre completo de mi sospechoso familiar y resulto ser una versión distorsionada de mi persona ó quizas la version mejorada, Mi pasaporte había quedado mal!, pidieron disculpas y me hicieron seguir a otro cuarto. Justo cuando creí que mi odisea había terminado estoy de nuevo empezando porque los errores de mi nombre y fecha de nacimiento simplemente me habían convertido en un triste mensajero que hacia diligencias para un tal David Rodriguez que ruinmente no me dara ni las gracias, afortunadamente no estoy solo, otra persona sufre de los mismos infortunios que yo, estamos juntos en esto, Ella espera ansiosa su pasaporte porque tiene varios errores al igual que el mio, brilla la esperanza, encontré una compañera de guerra, Alguien con quien pelear y calumniar acerca de los tiranos que nos han arruinado el día, somos complices de una conspiracion, pero previsiblemente ella empieza a hablarme solo de proyectos y viajes, Me pregunta mi nombre y edad, Soy David Rodriguez tengo 28 años -respondi, Encuentro gracioso ser otra persona y tener un documento que lo pruebe, ella se presenta es Liliana y tiene 27, le hablo con la sabiduria de un hombre de 28, sigo mi actuacion, finalmente me entregan mi pasaporte corregido y soy de nuevo un mentiroso.


Salgo del edificio solo, busco mi carro, me siento, reviso mi documento y pienso: No voy a grecia, ni a ningún sitio que suene interesante, no tengo 28, no se donde estuve el verano pasado ni donde estaré el siguiente, no se si soy David o Daniel, nunca vi las lindas fotos de aquel formidable negocio de fotografía, no se como se hace un tramite para USA, China o Taiwan. Pero al parecer en ese lugar nadie sabe nada de nada, no saben para donde van ni como llegar ahi, pero todos salen felices, y ahora yo tambien, aunque no sepa quien soy.


Daniel Rodriguez



viernes, 5 de septiembre de 2008

Mi Hermosa Pao ya tiene 15.

Bendigo la existencia de algunos días mas que otros. No me he convertido en un fervoroso creyente, pero no puedo pasar por alto que ocurren milagros y me alegran la vida. No mencionar a las personas que se cruzan en mi camino es de por si un acto de grosería, curiosamente la culpa no es algo que me agobie. Pero mi hermosa Pao hace que yo pase a un segundo plano. Ella una muñeca hermosa que aun me recuerda en su mirada parte de mi eterno amor, se roba toda mi atención. Hoy ella cumple 15 y merece que yo le diga todo aquello que ella ya sabe y que nunca me cansare de repetir.



Conocí a Pao hace unos cuantos años y quizás parezca ayer cuando la vi por primera vez, su espíritu cautivo mi corazón con aquella inocencia generosa algo suspicaz e inteligente. Era intrigante y vivaz, cada palabra que recitaba me confundía, me envolvía aun mas en su compleja y fascinante telaraña que resulta su personalidad, y aun hoy me mantiene atado a ella de convicción a pesar de la distancia que nos separa. Ella tenia 11 y en aquel entonces tenia la cara lastimada por un accidente que tuvo con un canalla que por suerte nunca llegue a conocer, de lo contrario hubiese ido a la cárcel acusado por un crimen pasional que hubiese perpetrado con gran satisfaccion. pero ya he comprendido que la persecución de sus amigos, confidentes y amantes, apenas empieza. y no me quiero fatigar. Ella sabe que he declarado objetivo militar a todos sus pretendientes por que no me parecen mas que una partida de bribones y haraganes que quieren acercarse a esta muñeca que hoy brilla mas que nunca.



Muchos recuerdos me acompañan cuando traigo a Pao a mi atiborrada memoria: la recuerdo acompañandome en mis melodías a la hora de cenar, cuando mas parecían un acto de canibalismo.

Recuerdo los aun interminables chascarrillos y chistes de los que tanto gustaba, o al menos fingía de la mejor manera, pues los he intentado en otros círculos sociales donde han tenido la crudeza de recordarme que resulte un humorista pesimo y fracasado, cuando solo soy un humorista pésimo.

Recuerdo la complejidad de su comportamiento que aunque suene algo fatal la llevo mas de un par de veces al hospital solo para alegrarnos cuando abria sus bellos ojos claros.

Recuerdo su difícil vida académica que siempre llevo a mas de uno al insomnio.

Recuerdo los placeres frívolos que llenaban nuestra vida de satisfacción cuando nadie mas podría entendernos.

Recuerdo una compañera de aventuras hogareñas que siempre terminaron en un regaño compartido y sorprendentemente sin rencor mutuo.

Recuerdo nuestra fascinación por explorar la casa y los mas intrigantes rincones donde quizás se escondiera el mayor tesoro o el mas apenado secreto.

Recuerdo su ímpetu e incansable vocación con los animales, aunque muchos terminaron en el cementerio.

Recuerdo reír juntos cuando nuestras miradas se cruzaban en los momentos mas profundos y sublimes de la vida religiosa.

Recuerdo ser la esperanza reproductiva de la humanidad, Yo su macho alfa dominante, Ella mi hembra beta complaciente.

Recuerdo que hace mucho tiempo no le veo y trato de imaginarla hoy, porque en mi mente solo persiste un recuerdo terco de la niña conmovedora, ingenua, seductora y hermosa que conocí. Aunque quizás hoy: Ella sea menos niña y mas mujer. Menos conmovedora y mas expresiva. Menos ingenua y mas Brillante. Mas seductora y no menos inquietante. Mas hermosa y bella. Pero mi recuerdo sigue terco.

Describir a esta ladronsuela que se ha robado mi corazón podría tomarme toda una vida: su irreverencia, rebeldía y hasta exquisito sentido del humor, hacen parte del amalgama mágico que me hipnotizo. a Dios gracias para ella soy solo el guardián eterno que le ama como aquel que cuida su princesa. y no un plebello torpe con intenciones dudosas y algo calenturientas que por estos dias abundan.

Pero mi Pao, Ella!, que es solo bondad, en un acto desinteresado, cariñoso y leal de su parte me ha invitado a que la acompañe en este día tan especial. Yo, que solo consigo quererla como se debe cuando acepto mi lugar en su vida he declinado su propuesta. y Ella, aun mas aplomada y elocuente de lo que yo alguna vez seré, ha entendido y sabe que solo quiero que tenga los mejores recuerdos, en compañía de su familia y amigos, que en mi presencia no seria posible. porque no vería con buenos ojos la meloseria que acompaña estas celebraciones, y a la cual ya me he acostumbrado pero nunca aceptare!, además espero sea un bacanal donde ella, sus amigos, y familia celebren danzando aquellos ritmos quasi-eróticos, chapuceros, patibularios y pendencieros que nunca logre dominar y por lo cual fui condenado al exilio!, Ella! que siempre logro convencerme y entenderme me ha pedido solo un regalo, lo que constituye un alivio porque la vida esta muy cara. Aunque hubiera preferido mas que un gesto de inocencia un gesto de consideración y que no me hubiese pedido ninguno. Pero una vez mas he sido un patán, el regalo que ella pidió fue simplemente que le regalase una visita, lo que sigue resultando algo costoso, la gasolina esta carisma y ella jamas entendería razones de la economía mundial para fallarle una vez mas, como las cientos de veces anteriores. Ya le he prometido que le regalare un día para que hagamos lo que nos plazca. Aunque solo Dios sabe que el regalo es de ella para mi. y solo decirme que aun me recuerda con cariño, me resultaria el gesto mas hermoso que he visto en años.



El plan sera andar por la ciudad como los amantes furtivos que fuimos!, buscaremos lo que ella me pida, sere su esclavo, tristemente no de favores sino de labores, me sentire algo aliviado por lo mucho que le debo y lo poco que tengo para pagarle. le debo la vida entera por la persona que ha resultado ser, mas conmigo que no merezco mucho de las personas a las que debería amar desinteresadamente y solo les ofrezco una poca de mi devaluada atencion. seremos felices! aunque no comeremos perdices! porque nos gusta el helado de chocolate y nadie es feliz sin el chocolate!

Daniel Rodriguez.